“En la vida pasan muchas cosas y no es casualidad que las más bonitas, sucedan a tu lado”

Cuando Dani & Anabel pensaron cómo querían que fuera su boda, lo tuvieron claro enseguida. Juntos, han recorrido más de la mitad del planeta y en ella, debía haber un poquito de cada uno de los lugares que han visitado. Santiago de Cuba, Sri Lanka, San Francisco, Santorini, Dubrovnik … desde el primer viaje, hasta el último, las islas Maldivas, su viaje de novios.

Preparamos con mucho cariño cada detalle. El día amanecía soleado pero con bastante viento. En cuestión de minutos, un vendaval hizo que parte de la decoración, acabara en la piscina, incluso el seating. Los invitados estaban a punto de llegar por lo que tratamos de reubicar todo de nuevo en el menor tiempo posible. Es un momento complicado. Quieres tenerlo todo bajo control y que luzca perfecto pero no tienes ninguna varita mágica que haga que cambie el tiempo. Entender que no puedes hacer nada, es un trago amargo pero era el momento de buscar soluciones. Lista en mano, indicamos su mesa a aquellos invitados que habían perdido su asiento en el “naufragio”.

Hacía mucho calor. El sol no nos pillaba por sorpresa e íbamos preparados. Para ellos, sombreros y para ellas abanicos. Se nos ocurrió, poner crema de sol y no una cualquiera, Hawaian Tropic con un sutil efecto brillo ¡que estamos de boda! Los escotes son proclives a enrojecerse con facilidad, nunca está de más protegerlo. Los canapés pasaron desapercibidos, allí lo único que iba de mano en mano era ¡el bote de crema!

Cuando llegaron los novios, noté enseguida que algo no iba bien. En esta profesión a veces hablamos más con miradas y con gestos, que con palabras. Sabemos cómo indicarle al dj que debe empezar la canción porque los novios están a punto de hacer su entrada, sin que nadie más se dé cuenta. Sabemos guardar miles de secretos y nuestro rostro, nunca te haría pensar que los conocemos. La mirada de Anabel tenía ese punto de decepción de saber que todo el esfuerzo no había valido de nada. Confieso que sentí lo mismo. Tras el brindis, los novios pensaron en lo afortunados que se sentían de poder compartir un día tan especial con familiares y amigos y todo lo demás, quedó en un segundo plano porque al mal tiempo, siempre, siempre hay que ponerle buena cara. No importaba el viento ni los escotes quemados, era un día irrepetible.

También formaron parte de esta boda:

Localización: Finca Los Deseos |  Fotografía & Video: 35mm Laboratorio Fotográfico | Floristería: Paradis | Organización, Decoración & Coordinación: La Sal