¿Cómo negarlo? Nos encantan las historias de amor y cada año somos testigos de las más bonitas. Cuando una pareja decide dar el paso, están seguros de hacerlo para toda la vida pero, hay matrimonios que lamentablemente no son para siempre. Lo sé, este tema es muy feo pero también una pregunta que se hacen la inmensa mayoría de parejas. No pretendemos romper la magia, únicamente, pensamos que es importante conocer bien en qué consiste cada opción y qué obligaciones conlleva para evitar sorpresas desagradables. Hay personas que conciben el matrimonio como una especie de empresa y no por ello dejan de creer en el amor o quieren menos a su parejas. Dejemos el corazón a un lado y pensemos con la cabeza. Se trata de un contrato importante que afecta a la vida de dos en muchos aspectos, también en el patrimonial. Cuando haces la declaración de la Renta cada año ¿no tratas de buscar la forma de que Hacienda te devuelva lo máximo posible? Pues al escoger el régimen económico a la hora de contraer matrimonio, hacemos lo mismo, ajustarnos a aquel que mejor encaje en nuestro modo de vida. Veamos las diferencias entre uno y otro:

Separación de bienes: “lo tuyo es tuyo y lo mío es mío”

Mediante este acuerdo previo al matrimonio, ambos contrayentes deciden administrar de forma separada su patrimonio en lo que se conoce como capitulaciones matrimoniales. Aquí quedará recogido que,  el uso y disfrute de los bienes será de cada uno, no teniendo que pedir consentimiento al otro para venderlos, alquilarlos o regalarlos. Si bien, los beneficios son propios, las deudas contraídas durante el matrimonio, también. Aunque cada uno dentro de la pareja administre sus bienes como crea necesario, ambos tienen la obligación de aportar en proporción a sus respectivos recursos económicos, a los gastos comunes que se generan durante el matrimonio como son el agua, la luz, seguro del coche, etc

Supongamos que uno de los dos adquiere una deuda, una letra del coche que no se ha pagado, un retraso en la hipoteca… no podrán reclamarle al otro que pague por sus deudas. Aquí es donde digo que, dependiendo de la profesión y el patrimonio que tengamos, debemos mantener la cabeza fría, como en los negocios.

diferencias entre separación de bienes y bienes gananciales boda en gran canaria

Trámites para casarse en separación de bienes

Si  habéis decidido casaros en régimen de separación de bienes, es necesario dejar constancia legal. Lo primero que hay que hacer es, ponerse en contacto con un notario para elaborar  las capitulaciones matrimoniales que posteriormente, deben inscribirse en el Registro Civil junto con el matrimonio. ¡Que no cunda el pánico! La decisión no es irreversible. Las capitulaciones se pueden modificar en cualquier momento durante el matrimonio siempre y cuando ambos estéis de acuerdo. Aunque la cifra varía según el notario en cuestión, el precio de la escritura ronda entre los 60 y los 90€. Si lo tenéis claro desde el principio, nuestra recomendación es que no lo dejéis para más tarde ya que, después de la boda, habrá que liquidar el régimen económico anterior y por consiguiente, se necesitarán más documentos ya más documentos, mayores serán los costes.

Bienes gananciales: “lo tuyo es mío y lo mío es tuyo”

Es el régimen que suele aplicarse por defecto. Es importante destacar que este varía según las comunidades autónomas, es decir, mientras en Canarias se aplica por defecto los bienes gananciales, en Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana, País Vasco y Aragón por ejemplo, sucede al contrario. Por lo tanto, el día que firméis los documentos, si no dejáis constancia de antemano  ningún otro acuerdo, estaréis casados bajo el régimen económico de bienes gananciales. En otras palabras, aquel en el que ambos contrayentes se reparten ganancias y beneficios a partes iguales creando un patrimonio común. Pero, ¿sabes aquello de en la riqueza y en la pobreza? Pues bien, además de los beneficios, también serán compartidas las deudas contraídas por cualquiera de los cónyuges.

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Todavía nos queda algo más, el conocido como bien/es privativo/s, que corresponde únicamente a la persona que los posee y que ha recibido antes o durante el matrimonio (una herencia, una indemnización…) aunque se esté casado en régimen de bienes gananciales. Esto es, si uno de los dos tiene un apartamento que ha comprado antes del matrimonio, a pesar de haber bienes gananciales, el apartamento sigue siendo suyo y de nadie más.

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